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  • Sebastian Montoya

Apuntes sobre la actividad valuatoria y los avaluadores.

Tasar, valuar, avaluar, valorar... Quizás sean más los sinónimos que podemos encontrar en nuestra lengua que hacen referencia al oficio de "estimar el justo valor de las cosas, en un contexto y tiempo determinados".

Históricamente la actividad valuatoria no se ha limitado a tasar bienes muebles e inmuebles. Entre los siglos XV y XII ante de Cristo, Moisés en el Levítico hablaba incluso de tasar las ofrendas a Dios, y eran los sacerdotes quienes definían el valor de una casa, un campo, un animal o incluso una persona que fueran consagrados a Él.

Grandes estudiosos de la valoración, sus orígenes y técnicas, afirman que fueron los Incas los pioneros del catastro en la región. No en vano fue en Perú donde se creó la primera asociación de tasadores de América Latina, el CTTP.

En Colombia específicamente la actividad valuatoria ha sido tradicionalmente ejercida por expertos, que más allá de sus profesiones se especializaron en encontrar el valor de las cosas a través de su experiencia, análisis y buen juicio. Sin embargo, actualmente los avaluadores debemos, además de conservar las características anteriores, utilizar métodos y técnicas exigidas por la ley y el mercado mismo. No es suficiente con conocer el tipo de bien que se está valorando, es necesario conocer también el mercado, realizar análisis estadísticos, normativos y en general, un estudio minucioso de las diferentes variables que al fin de cuentas son las que explican el valor de cualquier bien, sea tangible o intangible.

Desde el mes de mayo de 2018 las personas que ejercen el oficio de avaluar en Colombia deben estar inscritos en el Registro Abierto de Avaluadores (RAA). Para acceder a este registro, quienes no alcanzaron a certificar su experiencia previa a la entrada en vigor de la Ley 1673 de 2013, deben acreditar estudios técnicos, tecnológicos o profesionales a través de programas aprobados por el Ministerio de Educación. Estas medidas han logrado profesionalizar la actividad valuatoria y han impulsado a los avaluadores a trabajar de una manera más rigurosa, eficiente, técnica y ética.

Si bien actualmente se cuenta con herramientas tecnológicas para hacer estimaciones de valor en línea, este tipo de informes no corresponden a avalúos propiamente dichos, toda vez que carecen de elementos esenciales, tales como la inspección física del bien, o la homogeneización objetiva. Por lo tanto, estos avalúos no tienen validez ante la ley colombiana ni frente a los Estándares Internacionales de Valoración (IVS).

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